Hace ya unas semanas que terminé el libro y quedé satisfecho. Para los que no son lectores habituales de
Eco, puedo decir a favor del libro que no es complicado en absoluto.
Me gustaron mucho algunos artículos, como por ejemplos aquellos que explican un poco el fenómeno de los payasos televisivos que aparecen en programas como Gran Hermano y similares. La pérdida voluntaria de la privacidad debe confundir a más de un psicólogo.
Lógicamente me aburrieron un poco aquellas notas en las que habla sobre la política de Italia, de la que sólo sé lo que leí en ese libro. Pero me resultó significativa la explicación de cómo una persona que tiene mucho dinero es un potencial ladrón, y de por qué no tenemos que darle poder con el voto. Si tan sólo se hubiese publicado antes de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires.
Una de las siete diferencias entre una persona madura y otra que aún no maduró: la primera sabe que si a su vecino el negocio le va bien, a ella también le irá bien a largo plazo, aún cuando no tenga ningún beneficio directo.
Lo opuesto también es verdad, ya que no podemos vivir bien si toda la gente a nuestro alrededor vive mal.