Ayer el mundo recibió la noticia con diversos sentimientos. Fidel dice adiós y Bush no puede contenerse: "este tiene que ser un período de transición a la democracia (ought to be a period of democratic transition)". No voy a pedir que Bush deje de ser el idiota hijo de puta que es. Pero el resto del mundo podría medir un poco más sus opiniones.
En primer lugar creo que la renuncia de Castro a esta altura no significa nada. Pasó un buen tiempo desde que dejó de ejercer el poder. Y quien los suceda oficialmente ahora no es ni más ni menos que quien ya lo sucedió de hecho. En pocas palabras nada cambia en la práctica de momento. Una verdadera noticia hubiese sido, años atrás cuando estaba en pleno ejercicio del poder, escuchar "Fidel Castro muere en trágico accidente aéreo. La Havana acéfala".
Por otro lado la historia nos ha dado innumerables ejemplos de regímenes que —al terminar tras años de permanencia— son procedidos por gobiernos desastrosos que terminan pareciéndose al feudalismo. La libertad es una responsabilidad que la raza humana no tiene idea de cómo manejar. En pocas palabras, que Castro deje el gobierno no es necesariamente algo bueno para los habitantes de la isla.
Y finalmente un puñado de cubanos proyankies festeja en Miami. No los culpo por el odio que le tienen al viejo dictador. Pero no resisto echarles en cara que tengan las neuronas atrofiadas por los medios de comunicación norteamericanos. ¿Quién dijo que se vive mejor en Miami?
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