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	<title>DRK Blog</title>
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	<description>Verba volant, scripta manent</description>
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		<title>Lanata pide a gritos reestatizar YPF</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 12:18:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Viernes 2 de mayo de 2008, Crítica de la argentina, Jorge Lanata]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Viernes 2 de mayo de 2008, Crítica de la argentina, Jorge Lanata</p>
<p><a href="http://blog.drk.com.ar/wp-content/uploads/2012/04/lanata_estatizar_ypf.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-947" title="Lanata pide estatizar YPF" src="http://blog.drk.com.ar/wp-content/uploads/2012/04/lanata_estatizar_ypf.jpg" alt="" width="549" height="763" /></a></p>
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		<title>Pagni, Pepe, antisemitismo y discriminación</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Mar 2012 14:08:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tras la aparición de algunos artículos periodísticos como el de Osvaldo Pepe, el 12 de Marzo en Clarín, y el de Carlos Pagni el mismo día en La Nación —en los cuales se hacía referencia a la relación entre la &#8230; <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/pagni-pepe-antisemitismo-y-discriminacion">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Dreyfus"><img class="alignleft size-full wp-image-937" title="Degradation of Alfred Dreyfus" src="http://blog.drk.com.ar/wp-content/uploads/2012/03/Degradation_alfred_dreyfus.jpg" alt="" width="260" height="294" /></a>Tras la aparición de algunos artículos periodísticos como el de Osvaldo Pepe, el 12 de Marzo en Clarín, y el de Carlos Pagni el mismo día en La Nación —en los cuales se hacía referencia a la relación entre la ideología y la genética (en el primero), y a la descendencia judía y la formación marxista con connotación negativa en el segundo—, se inició una discusión masiva en el gobierno, los medios, y las redes sociales sobre la validez de calificar estos artículos como antisemitas o nazis. Lo cierto es que, como Ernesto Tenenbaum dijo en una discusión en Twitter, no es bueno banalizar las palabras. Concepto al que suscribo, pero agrego que al mismo tiempo tampoco es bueno permitir que se discrimine, o se empleen lógicas nazis, subrepticiamente; porque así se empieza. Esta discusión tuvo lugar, en mi caso, al mismo tiempo que presenciaba dos casos de antisemitismo claro, que relataré más adelante. Lo que me llevó a meditar sobre la discriminación en general y el antisemitismo en particular. Y sobre cómo históricamente se preparó el terreno antes de iniciar un genocidio. En esta nota trataré de desarrollar algunas reflexiones pertinentes.</p>
<p><span id="more-926"></span></p>
<h2>Cómo se gesta un genocidio</h2>
<p>Cuando escribí en Twitter, literalmente, <em>&#8220;Los próximos 30.000 desaparecidos de la Argentina podrían ser los marxistas judíos de la Cámpora</em>&#8221; recibí unas cuantas quejas diciendo que estaba incurriendo en una exageración desmedida. Acepto que mi frase era provocadoramente caricaturesca. Pero la idea detrás de mi frase la sostengo como absolutamente real. Es que detrás de las palabras siempre se puede percibir el espíritu del autor. No olvidemos que las palabras son sólo un medio. Y el fin, por lo general, es algo que el lector debe concluir o suponer. Los artículos que cité en la introducción me causaron, cuando los leí, una mala sensación. Que no se debía al mensaje de cada uno en forma separada, sino a su aparición conjunta. Que tuvo lugar, a su vez, a pocas semanas de estrenado el libro &#8220;La Cámpora&#8221; de Laura Di Marco, del que no daré detalles en este texto, pero puedo referir una <a href="http://www.elnoticialista.com.ar/2012/03/sobre-el-libro-la-campora-de-laura-di.html">nota de El Noticialista</a> que tiene la opinión de un lector. Y lo podemos resumir como una ficción presentada como realidad, con el fin de promover la idea de que la agrupación política citada en su título conforma en realidad una secta o mafia, o tal vez un grupo terrorista. No fueron los casos aislados sino la orquestación que tenía esta propaganda, lo que me alarmó.</p>
<p>En la nota en la que habla de Axel Kicillof —Secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo del Ministerio de Economía—, Pagni dedica el párrafo central a describirlo como un &#8220;<em>académico marxista</em>&#8220;, &#8220;<em>francotirador de la UBA</em>&#8220;, &#8220;<em>hijo de un psicoanalista</em>&#8220;, &#8220;<em>bisnieto de un legendario rabino llegado de Odessa&#8221; </em>y culmina la lista de adjetivaciones inoportunas diciendo que su genealogía parece &#8220;<em>una sucesión de dogmáticas&#8221;.</em> Tal vez, si sólo miramos el texto como un hecho aislado, decir que tiene ribetes antisemitas es mucho. Pero, cuanto menos, podemos afirmar que en el curriculum vitae de un economista poco importa que sea judío e hijo de un psicoanalista. Con el agravante de que luego se desmintió que su bisabuelo fuera rabino. Y estos datos impertinentes están acompañados de adjetivos como marxista y francotirador. Siendo el segundo bastante obvio, el primero tiene una connotación negativa para los economistas neoliberales, que abundan en nuestra era. El artículo continúa presentando en forma negativa a Kicillof en el párrafo siguiente, ya que le adjudica pertenencia a una <strong>cofradía</strong> que &#8220;<em>desembarcó en el segundo escalón del Palacio de Hacienda</em>&#8220;. Y cuyo modelo sería el periodista y escritor <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Walsh">Rodolfo Walsh</a>. Detalle por demás interesante, ya que al lector desprevenido esto podría llegar a parecerle un elogio, pero para la cultura de la derecha argentina, el escritor —desaparecido durante el Proceso de Reorganización Nacional—, es un guerrillero al cual se le adjudica el asesinato de Augusto Vandor. Esos dos párrafos de la nota conforman principalmente lo que voy a llamar el <strong>discurso subyacente</strong>.</p>
<p>La nota de Pagni tuvo su párrafo aparte cuando la DAIA, el gobierno y el diario se envolvieron en una serie de dichos y contradichos. En medio de la cual, Gabriel Levinas nos asegura, la institución terminó aceptando haber enviado un comunicado del que se leyó por primera vez en la agencia Telam. Pero que, aparentemente, la DAIA creó posteriormente para coincidir con lo publicado en la agencia de noticias.</p>
<p>El artículo que Osvaldo Pepe publicó el mismo día que Pagni, pero en el <a href="http://blog.drk.com.ar/2011/la-tapa-de-clarin">diario Clarín</a>, es mucho más grosero. Comienza el discurso subyacente afirmando que La Cámpora es la agrupación juvenil que mejor representa el &#8220;<em>kirchnerismo cristinista</em>&#8221; y de inmediato los apoda los &#8220;<em>jóvenes imberbes</em>&#8220;. Luego enumera posiciones políticas alcanzadas por sus miembros en el gobierno y en empresas privadas. Y sin más preámbulo dice &#8220;<em>Muchos de ellos <strong>son hijos o familiares de militantes montoneros</strong></em>&#8221; y asegura que &#8220;<em>los identifica el mismo gen que a sus padres</em>&#8220;. Lo que Pepe hace es asociar la ideología y el comportamiento en forma directa con la genética. Poniendo el acento en la militancia en Montoneros por parte de sus antepasados. Nuevamente el lector se encuentra con datos que realmente no corresponden con la (supuesta) temática principal del artículo. Y al mismo tiempo la asociación propuesta se acerca peligrosamente a los conceptos de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Higiene_racial">Eugenesia Nazi</a>. Acto seguido el autor dice que La Cámpora mandó al matadero a miles de jóvenes —como si no hubiese existido un proceso militar que los aniquiló sistemáticamente y por fuera de la ley—. Y advierte que los militantes actuales &#8220;<em>No matan, adoctrinan a jóvenes incautos y los intoxican con una falsa épica.</em>&#8221; Con todo esto, lo que Pepe le dice al lector al que le interesa llegar, es que estos jóvenes imberbes tienen los genes de los guerrilleros Montoneros del setenta. A ese lector esto le informa, por añadidura, que son peligrosos asesinos en potencia. La nota se presenta como una crítica a la forma en que el gobierno administra Aerolíneas Argentinas. Pero sobre ese tema aporta muy pocos datos concretos, de hecho sólo cuatro (4) de sobre un total de veinticuatro (24) líneas del texto. Cuesta creer que el autor simplemente &#8220;se fue por las ramas&#8221;.</p>
<p>Además del libro y los artículos que expuse anteriormente, existe otro medio de difusión del <strong>discurso subyacente</strong>. Al cual éstos contribuyen su parte. Ese otro medio es el chisme. La conversación que surge espontáneamente en mientras hacemos la cola en el almacén. O mientras viajamos en taxi. De pronto nos encontramos con una persona a la que conocemos poco y nada, y que afirma saber de muy buena fuente que &#8220;<em>Iván Heyn no se suicidó sino que lo mandó a matar Máximo Kirchner, porque Heyn era el amante de Cristina. Y que ambos jóvenes pertenecen a la Cámpora</em>&#8220;. No pienso subestimar al lector explicando cuán fácilmente se echa por tierra este delirio. Pero no podemos dejar de reconocer que un grueso de personas toma este tipo de chismes por verdaderos en forma inmediata y, ya sea por ingenuo convencimiento o por falsa credulidad, continúa difundiéndolo.</p>
<p>Estos medios de difusión del discurso subyacente funcionan confirmándose mutuamente. Una persona está leyendo el libro de La Cámpora y de pronto se cruza con un vecino que le asegura que un amigo del hermano de la tía del encargado del edificio donde vive, trabaja en el ministerio de economía, y le contó que el hijo de la presidenta pasa todas las semanas a retirar quinientos mil pesos para distribuir en la agrupación que lidera. Y cuando abre los diarios se encuentra con el artículo de Pagni o de Pepe. Y no le pueden caber más dudas. Todo queda claramente confirmado. Lo que esa persona no sabe, o prefiere no admitir, es que la fuente de todos los datos que recibió es una sola. Que se encargó de poner a su disposición el mismo concepto a través de distintos medios. Para que pueda creerse confirmado. Hoy el concepto que se intenta imponer es básicamente que La Cámpora es una agrupación de guerrilleros, potenciales asesinos, que están tomando el poder. Porque, como Bertold Brecht resumió, &#8220;<em>no hay peor fascista que un burgués asustado</em>&#8220;. Y una vez que se le explicó al pueblo quién es el enemigo, sólo basta aniquilarlo para ser aplaudido.</p>
<p>Es importante remarcar, ya que mis opiniones en la red social también me valieron acusaciones de alarmista, que un cielo ennegrecido no garantiza lluvias. El encontrarnos ante operaciones que respetan el <em>modus operandi</em> de aquellas que ayudaron a gestar genocidios en el pasado, no implica en forma directa que exista la intención firme de llevar adelante uno en este momento. Pero tampoco podemos dejar de resaltar que la indulgencia con este tipo de discurso subyacente es muy peligrosa.</p>
<h2>No banalicemos</h2>
<p>Pocas veces estuve más de acuerdo con Tenenbaum como en este punto. Es imprescindible no banalizar palabras como antisemitismo, discriminación, o Nazi. Como tampoco es bueno banalizar la palabra terrorista.</p>
<p>La banalización, emplear el adjetivo livianamente ante cualquier evento que no lo amerita, suele resultar contraproducente. Luchar, por ejemplo contra la discriminación, y acusar a todas las personas de discriminación. Sin importar si realmente discriminan o no, termina por establecer la creencia de que todo, cualquier cosa, es discriminación. Y si todo es discriminación, a todas luces nada es discriminación, o al menos da lo mismo que lo sea o no. Y la discriminación ya no existe. Si todo comentario o texto que contiene la palabra &#8220;judío&#8221; es tildado de antisemita, los verdaderos antisemitas pueden decir que &#8220;<em>para los judíos cualquier cosa es antisemita</em>&#8220;. Y usar una falsa lógica para demostrar que un texto efectivamente antisemita, no lo es.</p>
<p>Otra consecuencia grave de la banalización es que permite acusar arbitrariamente a cualquier acto de constituir un crimen grave. Esto ocurre muy a menudo, actualmente, con la palabra terrorista. Es algo que comenzó a gestarse en los Estados Unidos desde los ataques a las torres gemelas. Y se trata de acusar a un enemigo particular, de haber cometido un crimen contra el interés común de la sociedad o la humanidad. Falsificando el delito o la contravención, con una acusación de haber cometido el acto más demoníaco pensable por la sociedad actual, un grupo de poder puede desembarazarse de un contrincante. El ejemplo más cercano de esto lo tenemos con la Ley 26.734 &#8220;Ley Antiterrorista&#8221; que incrementa las penas para los actos cometidos con fines terroristas. Dejando la determinación de qué actos son considerados terroristas sujeta a parámetros demasiado abiertos.</p>
<p>Evitar la banalización consiste en meditar conscientemente sobre la intención de las palabras y los actos. Las palabras no discriminan, lo hacen las personas. Oportunamente reflexioné al respecto en el artículo anterior, <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/la-discriminacion-que-no-miramos">La discriminación que no miramos</a>. Tal vez, antes de utilizar palabras como antisemita, homofóbico, o Nazi; debemos tener bien en claro que no estamos cometiendo un error. Porque ese error tiene un costo bastante alto.</p>
<h2>Dos casos particulares de antisemitismo</h2>
<p>Mientras que la discusión sobre la polémica secuencia de desmentidas y confirmaciones entre el gobierno, el diario La Nación, y la DAIA tenía lugar; quienes seguimos a Bruno Bimbi en Twitter supimos sobre el altercado en el que había sido víctima de antisemitismo sin ser judío, tal como él lo presentó. Aquí, resumida, una transcripción del evento que refirió Bruno el 16 de marzo por la noche. &#8220;<em>Todo empezó anoche, cuando un activista gay de izquierda empezó a decirme que los judíos quieren dominar el mundo. Tuvimos una discusión muy fuerte que terminó a las puteadas en una pizzería. Su discurso era propaganda nazi pura. Según él, &#8220;el sionismo maneja la economía y los medios de comunicación y controlan al gobierno de EE.UU.&#8221; Hoy, apareció en un evento político donde yo estaba. Vino con un profesor de ciencia política venezolano, cargado de libros. Lo insólito es que el profesor venezolano fue especialmente ahí para increparme por la <a href="http://blogs.tn.com.ar/todxs/2012/02/23/capriles/">nota sobre Henrique Capriles</a></em>.<em> Todos los libros tenían la estrella de David en la tapa y me explicó que contaban <strong>todo sobre los judíos</strong>. Como no quise leer sus libros ni hablar con él, me armaron un escándalo, amenazándome con denunciarme por <strong>agente sionista</strong>. No aguanté más y les dije a los gritos, que por ideas como las suyas, seis millones de seres humanos habían terminado en la cámara de gas. Nos separaron antes de ir a las piñas. Fue muy loco. Yo sabía que seguía existiendo el antisemitismo. Pero nunca había visto algo así.</em>&#8221;</p>
<p>Justo un día antes, también en la red social, había tenido un brevísimo intercambio de palabras con Gabriel Solano, del PO, cuando critiqué su declaración (cito textualmente) &#8220;<em>Si uno ve la pelea entre el diario La Nación y los K por recibir el apoyo de la DAIA concluirá que a este país lo dirigen los sionistas</em>&#8220;. Adicionalmente Solano contestó a otro usuario que había objetado esta declaración, diciendo &#8220;<em>Los bloques políticos del país (K, oposición sojera) quieren contar con el apoyo del sionismo para lograr su supremacia</em>&#8220;. Si bien mi primera reacción fue decir que por cosas como esta la izquierda argentina no sirve para nada, <a href="http://paracuandolotenes.blogspot.com.ar/">Alejandro Turner</a> sabiamente marcó que yo estaba metiendo todos los gatos en la misma bolsa.</p>
<p>Estos dos sucesos me hicieron consciente de que, aún hoy, hay gente que lee libros como &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_jud%C3%ADo_internacional">El judío internacional</a>&#8221; y &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_protocolos_de_los_sabios_de_Sion">Los protocolos de los sabios de Sion</a>&#8221; creyendo que cuentan una verdad. Pero estos textos, y otros similares, participaron e hicieron posible el desarrollo de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nazi#Propaganda">Propaganda Nazi</a>. Un gobierno no puede asesinar millones de personas sin el consentimiento del pueblo. Y la gesta de los genocidios comienza, indefectiblemente, con la construcción del enemigo en el inconsciente colectivo de la nación.</p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>Cuando leemos un texto, o de alguna otra manera llega a nosotros un discurso, que nos cuenta lo demoníaco que es un grupo de personas, debemos sospechar. La estigmatización, sea del negro, del judío, del oriental, del bisexual, o del Camporista; debe ser rechazada de inmediato. Como mínimo, cualquier acusación presentada en esos términos, debe ser puesta a prueba bajo un riguroso mecanismo de verificación. Sin dejar de lado que jamás será válida una acusación del estilo &#8220;<em>todos los montoneros eran terroristas</em>&#8221; o &#8220;<em>todos los homosexuales son propensos a la violación</em>&#8220;. Con respecto al segundo ejemplo no olvidemos que Mirtha Legrand propuso este razonamiento en su programa de televisión.</p>
<p>Si dejamos pasar sin objeciones los textos que construyen un discurso subyacente, dispuesto a construir un demonio, a establecer el nuevo enemigo público, seremos cómplices pasivos de un eventual genocidio.</p>
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		<title>La discriminación que no miramos</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Mar 2012 20:26:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Oponerse a la discriminación —oponerse de verdad—, es estar en contra de todo tipo de discriminación. Es fácil encontrar hoy, personas que condenen la discriminación. Si encuestamos a un grupo de personas, preguntándoles si están a favor o en contra &#8230; <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/la-discriminacion-que-no-miramos">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-920" title="Discriminación" src="http://blog.drk.com.ar/wp-content/uploads/2012/03/discriminacion.png" alt="" width="267" height="179" />Oponerse a la discriminación —oponerse de verdad—, es estar en contra de todo tipo de discriminación. Es fácil encontrar hoy, personas que condenen la discriminación. Si encuestamos a un grupo de personas, preguntándoles si están a favor o en contra de la discriminación, lo más probable es que la gran mayoría se manifieste en contra. Casi con seguridad cada uno piensa, al ser encuestado, en un hecho discriminatorio que reprueba. Por supuesto que el problema surge cuando empezamos a particularizar ese concepto amplio de discriminación. Y lo llevamos a un caso puntual, que lógicamente ya no coincide en todos los casos con ese particular que cada encuestado utilizó mentalmente para contestar. En ese segundo ejercicio el consenso ya no se alcanzaría tan fácilmente. Porque existe esa discriminación que no miramos, y que es menesteroso empezar a mirar.</p>
<p><span id="more-908"></span></p>
<p>Existen distintos motivos por los cuales se llega a condenar a medias la discriminación. En las últimas semanas me encontré, de pura casualidad, con dos ejemplos. Y ese fue justamente el disparador de este artículo. En todo el texto utilizo la palabra discriminación como colectivo de los tipos más específicos: racismo, antisemitismo, segregación, xenofobia, y otros.</p>
<h2>Discriminado discriminador</h2>
<p>Podría haber sido el nombre de un juego de nuestra infancia. Pero en realidad me refiero a una realidad que hecha por tierra el prejuicio que algunas personas tienen: quien es víctima de discriminación, no discrimina. No sólo es falso, sino que hasta existen estudios que indican que los miembros de las minoría suelen tener mayor tendencia a la discriminación, que los miembros de las mayorías.¹ De todas formas no es el objetivo de este texto cuantificar la discriminación ejercida por los discriminados. Aquí me limitaré a explorar los casos con los que nos encontramos a diario. Por ejemplo, el gordo al que le molesta que discriminen a los gordos, pero dice &#8220;<em>puto de mierda</em>&#8221; todo el tiempo. O el judío al que le molesta que digan &#8220;<em>moishe</em>&#8221; (despectivamente), pero se refiere a alguien pobre como &#8220;<em>el cabecita negra</em>&#8220;. Personas que, tras cometer el exabrupto niegan cualquier acusación que los tilde de discriminadores. Y preguntan cómo es posible que justamente ellos sean acusados. Reacción producto de nuestra costumbre de ver la paja en el ojo ajeno, y la razonable sensibilidad que tenemos por las cosas que nos afectan. Entonces el negro se siente el único con derecho a usar la palabra negro. El paso siguiente a ese error, es creer que la discriminación hacia los demás nunca será tan severa como la que sufre uno mismo. Tomar la discriminación de cualquier grado hacia uno como si fuese colosal, y ver discriminación de un alto grado hacia los demás como algo menor. Para evitar caer en semejante injusticia, suele funcionar el ejercicio en que trasladamos mentalmente ese acto discriminatorio en algo aplicable contra nosotros mismos, y en un aspecto que nos sensibilice.</p>
<h2>Los grados de discriminación</h2>
<p>Si bien un acto discriminatorio es siempre condenable, no podemos dejar de analizar sus distintos grados de intensidad. Especialmente porque muchas personas dibujan la línea entre lo que es discriminatorio y lo que no, dejando afuera casos de segregación de menor intensidad. Comprender que no es lo mismo ver a un cartonero y pensar que te va a robar; que no tomar a un empleado porque es Boliviano. Ni es lo mismo que un grupo de personas ejerciendo violencia física contra alguien más, por su elección sexual.</p>
<p>No se incurre en el mismo tenor de falta cuando se asocia —la raza de una persona con la delincuencia—, en una conversación privada de dos personas, que si la misma idea es enunciada por una radio pública a miles de oyentes. Se trata del mismo acto discriminatorio, pero varía sustancialmente cuanto se afecta directa y potencialmente al sujeto de la discriminación. Otro ejemplo de contraposición podría ser: el sentimiento no exteriorizado de desconfianza en un empleador que se dispone a cubrir un puesto, y se presenta una mujer. Si el prejuicio de que la mujer no servirá para el puesto, por su condición de mujer, termina por decidir que no se le dé el puesto; es muy distinto a que simplemente genere un comentario por parte del empleador —comentario que no hubiese hecho a un hombre— pero le otorgue el puesto.</p>
<h2>No maten al mensajero</h2>
<p>Podés decir negro sin discriminar. Y podes discriminar a una persona de piel oscura, sin decir negro. Las palabras son sólo mensajeras de conceptos y, desde luego, el mismo concepto puede ser representado por diferentes palabras. Lo que ha ocurrido a lo largo de la historia es que un determinado significante se transformó en símbolo. Y se asoció a un concepto muy fuertemente. Siguiendo la línea del ejemplo anterior, en los Estados Unidos la palabra &#8220;<em>nigger</em>&#8221; (adoptada del Español negro) se usó durante tantos años en forma despectiva para referirse a la gente de color, que hoy el sólo hecho de pronunciarla constituye una ofensa. Se llega al punto en que no importa el contexto, porque se perdió el significado original. Y esto tiene un efecto secundario sorprendente, y es que por el opuesto, se crea la falsa idea de que la ofensa sólo existe si se usa esa palabra, ese símbolo. Y se pierde de vista que discriminar es un acto que puede realizarse de muchas maneras, y también puede expresarse en formas diversas. El acto de discriminación está en el espíritu de los que hacemos o decimos. No en el acto físico en sí, o en las palabras que usemos.</p>
<h2>La discriminación del otro, que preferimos no admitir</h2>
<p>Al inicio de la nota dije que iba a tomar dos ejemplos de segregación permitida o condenada a medias. El primero fue cuando alguien me preguntó si yo pensaba que un homosexual podía ser xenófobo. Y fue el ejemplo que ensayé en la primera parte. La otra situación en la que tuve un intercambio de opiniones fue cuando dije que Luis D&#8217;Elía es antisemita. Y aquí haré una breve pausa para aclarar que creo un error grave utilizar la palabra antisemita para adjetivar un acto que no constituye discriminación realmente. Costumbre muy de moda, en particular contra quienes se ponen políticamente del lado de los Palestinos en el conflicto de medio oriente. Dicho eso, recuerdo que la persona que pretendía desmentirme me pidió que probara lo que había dicho, y le referí uno de los varios casos en los que se acusó a este personaje político. Específicamente cité el audio de una charla radial en la que D&#8217;Elía habla de Schoklender y una lista de personas con apellidos &#8220;similares&#8221;, dando a entender que son apellidos judíos, y los relaciona por su condición religiosa o racial, al crimen o a una supuesta red de espionaje.² En defensa del político recibí dos respuestas: una que proponía que el acto discriminatorio era el uso de la palabra paisano, que en la charla se usó como eufemismo de judío; y la otra fue que peor era bombardear un hospital Palestino. Pues bien, la primera la desarrollé, en parte, de antemano cuando hablé del uso de las palabras. El acto discriminatorio de éste político reside en conectar la religión de un grupo de personas a una conspiración criminal, utilizando cómo único argumento justamente la pertenencia a una minoría. Con el agravante de hacerlo en un medio de comunicación. La segunda requiere un mínimo de poder de abstracción; no creo que valga la pena explicar el error conceptual de ese argumento. La lista de denuncias que este hombre tiene por declaraciones racistas en público es larga.</p>
<p>El caso particular que cité es sólo un ejemplo de cómo se deja pasar cierta discriminación por conveniencia. En un proyecto político que lucha por los derechos humanos y en contra de la discriminación, se tolera que uno de sus participantes incurra en actos discriminatorios. En parte, porque lo hace de manera solapada y subrepticia. Jugando en el límite de lo que dice y lo que calla, pero sugiere. Y al mismo tiempo es una pieza de utilidad. También se lo tolera por miedo. Miedo a aceptar que dentro de un proyecto positivo, hay elementos repudiables. Pero ese miedo es pueril. Un grupo de gente no se define por uno solo de sus componentes y, por suerte, análogamente un componente no define a todo un sistema mucho más complejo que lo trasciende.</p>
<h2>Conclusiones</h2>
<p>Existe una discriminación subyacente en nuestra sociedad que debemos reconocer para poder deshacernos de ella. Está dirigida a todo tipo de grupos y minorías, y por momentos se disfraza de chiste o &#8220;forma de decir&#8221;. Otras veces se esconde detrás algunos comentarios, y queda tácitamente expresada en un discurso. Por otra parte el uso indiscriminado alusiones a la segregación para cuestiones que no representan realmente un acto discriminatorio, contribuye al discurso de quienes promueven el racismo, el sexismo, y el resto de las formas de violencia dirigida a minorías. Para descubrir la segregación encubierta, es mejor observar la verdadera intención detrás del hecho concreto. Llegar al espíritu, a la intención, y dejar en segundo plano las palabras puntuales que se emplean.</p>
<h2>Fuentes</h2>
<ol>
<li>&#8220;<a href="http://www.agoraproject.eu/papers/Minority%2520and%2520Majority%2520Discrimination%2520-%2520When%2520and%2520Why.pdf">Minority and majority discrimination: When and why</a>&#8220;, Geoffrey Leonardelli y Marilynn Brewer, Julio de 2001</li>
<li>&#8220;<a href="http://www.perfil.com/contenidos/2011/06/23/noticia_0006.html">Luis D&#8217;Elía acusado de declaraciones antisemitas</a>&#8220;, Perfil, Junio de 2011</li>
<li>&#8220;<a href="http://filipspagnoli.wordpress.com/stats-on-human-rights/statistics-on-discrimination/statistics-on-discrimination-of-minorities">Statistics on Discrimination to minorities</a>&#8220;, Filip Spagnoli&#8217;s blog, 2010</li>
</ol>
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		<title>Acta acuerdo, traspaso del Subte</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Mar 2012 12:28:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[desinteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[macri]]></category>
		<category><![CDATA[medios]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>

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		<description><![CDATA[El Ing. Mauricio Macri y su equipo sostienen, a la fecha, que suspende las negociaciones por el traspaso del servicio de transporte subterráneo y premetro. Pero el acta acuerdo firmada el tres de enero de este año es categórica en &#8230; <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/acta-acuerdo-traspaso-del-subte">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Ing. Mauricio Macri y su equipo sostienen, a la fecha, que suspende las negociaciones por el traspaso del servicio de transporte subterráneo y premetro. Pero el acta acuerdo firmada el tres de enero de este año es categórica en cuanto sostiene en su primer artículo que &#8220;<em>La Ciudad ratifica en este acto la decisión de aceptar la transferencia de la Concesión de la Red de subterráneos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires</em>&#8220;. A continuación el texto completo:</p>
<p><span id="more-893"></span></p>
<h1>TRANSFERENCIA DE LOS SERVICIOS DE TRANSPORTE SUBTERRÁNEO Y PREMETRO</h1>
<p>En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los tres días del mes de Enero de 2012, se reúnen: por una parte, el Estado Nacional, en adelante denominado la Nación, representada en este acto por el Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Serivcios, Arq. Julio De Vido con domicilio legal en la calle Hipólito Yrigoyen 250 de esta ciudad, y, por la otra parte, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, representada en este acto por el Jefe de Gobierno. Ing. Mauricio Macri, con domicilio legal en Bolívar 1 de esta ciudad, en adelante denominada la Ciudad; acuerdan, respecto de la concreción de la transferencia de los Servicios de Transporte subterráneo de Buenos Aires y Premetro, actualmente regidos por los contratos de concesión y actas acuerdo entre las partes aprobados por los Decretos Nacionales 2608/93, 1527/94 y 393/99, con adhesión de la ciudad por Ley 373 del 11 de mayo de 2000, lo siguiente:</p>
<ul>
<li>Que, en el marco de las reuniones mantenidas la Ciudad ha reiterado su voluntad de avanzar y concretar el proceso de transferencia del contrato de concesión para la prestación del servicio público de transporte subterráneo.</li>
<li>Que las partes ratifican su vocación de trabajo conjunto para mejorar la calidad del servicio en beneficio de los usuarios.</li>
<li>Que la gestión local de los servicios públicos permite dar mayor eficiencia a la prestación de los mismos, contribuyendo de esta manera a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, teniendo en cuenta muy especialmente que se hace imprescindible tener una visión única y coordinada del planeamiento y políticas tarifarias del transporte público del área metropolitana en su conjunto, en lo que respecta a las diferentes modlidades de transporte, a su complementación e integración.</li>
<li>Que en virtud de ello,</li>
</ul>
<h2>La NACIÓN y la CIUDAD ACUERDAN</h2>
<p id="1"><strong>PRIMERO</strong>: La Ciudad ratifica en este acto la decisión de aceptar la transferencia de la Concesión de la Red de subterráneos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.</p>
<p id="2"><strong>SEGUNDO</strong>: En consecuencia, la Ciudad asume, a partir de la firma del presente el control y fiscalización del contrato de concesión en su totalidad, como asi también, el íntegro ejercicio de la potestad de fijar las tarifas del servicio, incluyendo la facultad de establecerlas por decisión unilateral.</p>
<p id="3"><strong>TERCERO</strong>: En este acto la Nación ofrece, y la Ciudad acepta, el pago de una suma de pesos TRESCIENTOS SESENTA millones ($ 360.000.000), de origen SIFER (SISTEMA FERROVIARIO INTEGRADO) en dentro de un plazo de doce meses, contados a partir de la firma del presente y como único aporte para el pago de subsidios por parte de la Nación la cual será abonada en 12 cuotas mensuales.</p>
<p>Efectivizado dicho aporte, los subsidios al servicio que correspondieren correrán por exclusiva cuenta de la Ciudad.</p>
<p>En caso de que durante el año calendario 2012 se Verificaran reducciones de necesidades de subsidios, los remanentes resultantes deberán ser aplicados a inversiones específicas en el servicio.</p>
<p id="4"><strong>CUARTO</strong>: La Ciudad se compromete a aplicar como método de percepción de boletos, el SISTEMA UNICO DE BOLETO ELECTRONICO (SUBE).</p>
<p id="5"><strong>QUINTO</strong>: En este acto las partes designan, por la Nación a la Secretaria de Transporte, a través de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), y por Ia Ciudad a subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), para que en forma conjunta eleven a las respectivas autoridades en la materia, los proyectos correspondientes a los actos jurídicos que sean necesario suscribir para la formalización de las demás cuestiones legales, económicas y administrativas correspondientes a lo aquí acordado y del contrato de concesión, dentro de los 90 días corridos de la firma del presente, definiendo cómo se atenderán los distintos compromisos resultantes.</p>
<p>En prueba de conformidad, previa lectura y ratificación de su contenido, se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto en el lugar y fecha consignados en el encabezamiento.</p>
<h2>Fuente</h2>
<p>Este texto circula por la red como el texto del acta acuerdo firmada. Aunque no pude verificarlo en una fuente oficial. Existe este PDF que parece ser una <a href="http://www.todosporelsubte.com.ar/newfile/acta%20acuerdo%20nacion-ciudad%20traspaso%20subtes.pdf">copia del original firmado</a>. Por otra parte, en la página 10 del <a href="http://boletinoficial.buenosaires.gov.ar/apps/BO/front/documentos/boletines/2012/01/20120106.pdf">boletín oficial del seis de enero de 2012</a> está el decreto 27/2012 donde también afirma que el gobierno de la ciudad aceptó el control del subterráneo.</p>
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		<title>La filosofía de la solidaridad</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Feb 2012 22:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[ideología]]></category>
		<category><![CDATA[PLL]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>

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		<description><![CDATA[Este video fue creado en respuesta a la propaganda política del Partido Liberal Libertario, titulada &#8220;La filosofía de la libertad&#8221;. La intención del video es remarcar los conceptos que la filosofía de la libertad deja de lado u omite intencionalmente, &#8230; <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/la-filosofia-de-la-solidaridad">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-align:center; display: block;"><a href="http://blog.drk.com.ar/2012/la-filosofia-de-la-solidaridad"><img src="http://img.youtube.com/vi/T8XxCS1JD3c/2.jpg" alt="" /></a></span></p>
<p>Este video fue creado en respuesta a la propaganda política del Partido Liberal Libertario, titulada &#8220;La filosofía de la libertad&#8221;. La intención del video es remarcar los conceptos que la filosofía de la libertad deja de lado u omite intencionalmente, para facilitar la aceptación de anarcocapitalismo.</p>
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		<title>Las Malvinas II</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 14:45:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[comportamiento humano]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[malvinas]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Andrés se despierta una mañana como cualquier otra; lo primero que vé es el poster de Radiohead pegado en el techo de su habitación. Mientras recupera el uso de sus sentidos baja a la cocina donde lo espera, como siempre, &#8230; <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/las-malvinas-ii">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>&#8220;Andrés se despierta una mañana como cualquier otra; lo primero que vé es el poster de Radiohead pegado en el techo de su habitación. Mientras recupera el uso de sus sentidos baja a la cocina donde lo espera, como siempre, el desayuno. Su madre le pregunta algo en un idioma ininteligible, y él la ignora. Como siempre. Termina el desayuno y sale disparado de su casa hacia la escuela. Ni bien pone un pié en el asfalto para cruzar la calle, le paraliza el corazón un bocinazo. Un auto pasa a pocos centímetros de él sin detenerse. El conductor agita el brazo por la ventanilla, y <em>Andrés </em>se pregunta cómo pudo ocurrir eso si miró antes de cruzar.</em></p>
<p><em><img class="alignleft size-full wp-image-882" title="Pesadilla Kelper Malvinas" src="http://blog.drk.com.ar/wp-content/uploads/2012/02/pesadilla_kelper_malvinas.jpg" alt="" width="150" height="210" />Se encuentra con su mejor amigo en la puerta del salón de clases, se saludan golpeando las manos —a esa hora ni siquiera tienen ganas de hablar—, y se sientan. La profesora se apresura a escribir en el pizarrón y <em>Andrés </em>no entiende por qué lo hace en inglés. Entonces le pregunta a su amigo, quien casi sin dejarlo terminar lo interrumpe en un idioma que, claramente, no es español. <em>Andrés </em>le pide que termine con la broma. Pero su amigo continúa hablado en inglés, lo que provoca la ira de <em>Andrés </em>y el consecuente aumento en el volumen de su voz. La profesora, que parece bastante sorprendida, llama a silencio a ambos. Pero nuestro ofuscado personaje sólo intuye la intención de la docente, ya que ella también está hablando en inglés. Y en una fracción de segundo, horrorizado, <em>Andrés </em>relaciona esto y el incidente con su madre en la mañana. Sale corriendo de la escuela.</em></p>
<p><em>En el kiosco de diarios toma un periódico al azar, y luego otro, y luego otro más ―sólo para agotar las posibilidades―, y todos están en inglés. Desesperado le pregunta al diariero qué pasó. Pero éste lo mira perplejo, como si no pudiese entender lo que <em>Andrés </em> dice.&#8221;</em></p>
<p>Cuento que podría titular <strong>&#8220;Pesadilla&#8221;</strong>, pero seguramente ese título ya se usó para algo antes. Mejor reflexionemos sobre las Malvinas.</p>
<p><span id="more-878"></span></p>
<p><em>Segundo artículo de la serie Malvinas. El anterior es <a title="Malvinas y la prensa argentina" href="http://blog.drk.com.ar/2012/la-malvinas-i">Malvinas I</a>.</em></p>
<h2>Los isleños, otra arista de este conflicto</h2>
<p>Los seres humanos tenemos un natural pánico al cambio. Salvo por una minoría de nosotros, los demás entramos en un estado de neurosis cuando algo de nuestro entorno cambia. Seguramente si investigamos la literatura sobre el tema, nos encontraremos con que eso responde a algún comportamiento atávico. Pero aún cuando lo reconozcamos primitivo, sigue formando parte de nosotros. Imaginen por un segundo que alguien nos dice que a partir de mañana vamos a tener que hablar otro idioma, o que el temario de historia en las escuela y universidades se modificará sustancialmente. Que nuestro sistema político se reemplazará de raíz. Que las instituciones y personas con más poder sobre nosotros no serán las mismas a partir de mañana. La mayoría de nosotros pasaríamos por los siguientes estados: sorpresa, horror, sorpresa y miedo, incredulidad, horror, rechazo, negación (este me gusta), etcétera. Y quien sabe, si no pudiésemos hacer nada, terminaríamos en la resignación.</p>
<p>Voy a ser mucho más directo —a riesgo de redundar en perjuicio del texto por escribir algo tan obvio—; si me pongo en lugar de un isleño en este momento claramente debo sentir miedo. Ya que vivo en un territorio que se disputan dos países. El que me gobierna actualmente, que está a más de un cuarto de vuelta del planeta; y el que reclama su soberanía que está justo al lado. Sé, como todos mis vecinos, que hace treinta años la Argentina invadió las islas militarmente. Y que ese conflicto desató una guerra en el territorio que dejó un saldo de cinco campos minados, novecientos cuatro muertos, y poco menos de dos mil heridos entre ambos bandos. La prensa británica me muestra un militar inglés de alto rango diciendo que el Reino Unido no tiene cómo defender las islas, y que hay un cien por ciento de probabilidades de que Argentina invada porque tiene el apoyo de los Estados Unidos. Y aunque soy isleño pero no idiota, sé que ese viejo esta infundiendo temor sólo para asegurar que el gobierno aumente el presupuesto militar en época de crisis. Y aún así, es natural, no estoy completamente seguro de hasta qué punto miente o dice la verdad. Porque el gobierno, por su parte, lanza una propaganda televisiva diciendo que envía su embarcación más avanzada en materia militar hacia las islas. Dos aviones caza salen a custodiar a una avioneta particular. No puedo dejar de preguntarme si es posible que se derroche tanto dinero sólo en hacerme creer que la embestida militar es inminente. Llegamos al punto en que hacen dudar a la persona más escéptica. Entonces espío, hasta donde la barrera idiomática me lo permite, la prensa Argentina. Que por su parte parece, a todas luces, un cocoliche de la misma calaña que la prensa británica. Por un lado, una parte está en contra del reclamo de su país. Con eso simplemente no sé si debo sentir menos o más miedo que antes. La otra mitad de los periodistas hablan como si las islas en este preciso instante fueran un desierto. Eso sí me atemoriza. Y de pronto, en la televisión, veo como un grupo de personas vestidas de militar obligan a un comerciante a quitar la bandera de la unión de su vidriera. Y me pregunto si esa gente podría llegar a viajar hasta aquí, eventualmente. Entonces termino leyendo las noticias del periódico local, en su versión digital. Y encuentro un artículo sobre el discurso de la presidenta argentina donde se detalla lo enérgico del reclamo, pero se omite —y claro, esto yo no lo sé—, la aclaración de que la Argentina no utilizará la fuerza bajo ningún punto de vista. Entonces vuelvo a la prensa inglesa en busca de un poco de confort, y escucho que &#8220;<em>Tarde o temprano, los isleños serán vendidos</em>&#8221; [sic]. Y aunque esto ya me lo temía —porque si hay algo que sé es que el Reino Unido está unido por muchas cosas, excepto por el amor—, puesto en palabras y como titular en un importante medio británico me provoca un escalofrío.</p>
<p>*  *  *</p>
<p>Supongo que eso basta para darnos una idea de cómo puede transitar este momento un habitante de las Malvinas. Que no tiene la culpa de haber nacido allí, de la misma manera que no tenemos la culpa nosotros de haber nacido en la Argentina. Y haber heredado una tierra obtenida mediante el genocidio de los aborígenes americanos. Dicho sea de paso, es hora de que alguien saque a Julio A. Roca de los billetes de cien pesos.</p>
<p>La Argentina retoma los reclamos de soberanía sobre las islas, pero debe acompañarlos con un análisis serio de cómo se practicaría la eventual devolución. Dudo que el Reino Unido esté dispuesto a insertar en su territorio a los actuales habitantes de las islas, en las condiciones mínimas esperables en un caso como este. Es decir, dándole a cada uno de ellos el equivalente del patrimonio que perdieron, y un trabajo que signifique un justo reemplazo del anterior. Dudo que los isleños quieran abandonarlas, aún si prácticamente no tuvieran otra opción. Entonces, insisto, nuestro país deberá presentar un plan detallado y asequible para la incorporación de las islas al territorio político argentino. Sobre este tema no voy a ahondar porque, en primer lugar no tengo los conocimientos necesarios, y en segundo lugar existe un texto excelente sobre el tema titulado &#8220;<a href="http://www.saberderecho.com/2012/01/banderas-para-todos-malvinas-y-nosotros.html">Banderas para todos</a>&#8220;.</p>
<p>No es mi intención, con este artículo, presentar a los isleños como víctimas. Simplemente estoy convencidos que actualmente son las víctimas de esta situación. Víctimas del reclamos argentino y de la forma en que Inglaterra lo responde. Ocupémonos nosotros de los que nos toca. Asumamos la responsabilidad de que independientemente de nuestra posición con respecto al reclamo, nuestros dichos y acciones afectan a otras personas. Incluidos los habitantes de las islas. Y aceptemos que de nada sirve decirles que en 1833 sus antepasados ocuparon las islas por la fuerza, aún cuando es cierto. Porque estaríamos aplicando el concepto del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pecado_original">pecado original</a> a la política. Y en todo caso es algo que también se puede aplicar a nosotros, como herederos de un pecado que, lejos de reducirse a comer la manzana prohibida, se remonta al aniquilamiento sistemático de seres humanos. Aceptemos la parte oscura de la historia de la humanidad que nos toca. Y empecemos a tratar a los pocos sobrevivientes americanos como corresponde, y no como lo estamos haciendo. Así nuestro reclamo será más justo y coherente.</p>
<p>Así concluye una nueva reflexión, que intuyo, no será la última sobre el tema de las islas Malvinas.</p>
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		<title>Las Malvinas I</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 21:14:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>_Leo_</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[malvinas]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>

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		<description><![CDATA[El tema en agenda, estos últimos meses, fue el reclamo de las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas al Reino Unido. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner intensificó el tenor y la frecuencia de los pedidos a &#8230; <a href="http://blog.drk.com.ar/2012/la-malvinas-i">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-870 alignleft" title="Malvinas vs Falklands" src="http://blog.drk.com.ar/wp-content/uploads/2012/02/malvinas_falklands.jpg" alt="" width="320" height="203" />El tema en agenda, estos últimos meses, fue el reclamo de las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas al Reino Unido. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner intensificó el tenor y la frecuencia de los pedidos a Inglaterra desde el año pasado. Y desde siempre la negativa inglesa fue rotunda, porque saben que es un tema harto complicado. Y harían cualquier cosa por evitar llevar la discusión al plano diplomático. Por su parte, los medios de comunicación opositores en Argentina, no dudaron en tomar partido en la disputa. Desde luego, esto no lo hicieron apoyando al Gobierno Nacional. En este artículo pretendo analizar algunas de las publicaciones de la prensa sobre el tema, para ayudarme a construir mi propia posición en este viejo conflicto.</p>
<p><span id="more-868"></span></p>
<h2>Un poco de historia cercana</h2>
<p>La validez del reclamo de Argentina por la soberanía de las islas es reconocida por la comunidad internacional históricamente. Aunque el pronunciamiento de este apoyo ha variado siempre en función de las conveniencias coyunturales. Hoy hay consenso en América toda —y muy particularmente en América del Sur—, en que ambos países deben mantener las tan reclamadas negociaciones. Las dos excepciones eternas son la propia Inglaterra, naturalmente, y su aliado latinoamericano, Chile. Aunque el segundo es un caso particular, cuya posición responde a las profundas raíces que la derecha Chilena de Augusto Pinochet aún tiene en el país. Más que a la propia conveniencia o el verdadero interés del pueblo chileno. De hecho, en el años 2010 Michelle Bachelet reconoció oficialmente el derecho Argentino sobre el archipiélago.</p>
<p>Los detalles de cómo el 2 de enero de 1833 los ingleses invadieron las islas y las tomaron por la fuerza, los <a href="http://www.facebook.com/notes/felipe-pigna-p%C3%A1gina-oficial/c%C3%B3mo-y-cu%C3%A1ndo-nos-robaron-las-malvinas/10150533846426519">cuenta Felipe Pigna en este texto</a>. A los fines de situar el presente artículo en el contexto adecuado, es suficiente saber que las islas estaban ocupadas por argentinos en ese momento. Omitiré completamente lo que ocurrió hasta el presente porque se trata de historia contemporánea muy difundida. Y, en todo caso, merece su propia reflexión en un texto separado.</p>
<h2>La prensa inverosímil</h2>
<p>Como mencioné en la introducción, parte de la intención de esta nota es analizar ciertos artículos periodísticos que se publicaron en respuesta a las últimas novedades sobre la islas. Y para comenzar, nada mejor que la <a href="http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/02/necesitamos-un-ej%C3%A9rcito.html">publicación hippie de Martín Caparrós</a> en su blog Pamplinas del diario El País, de España. Sí, es raro, pero este periodista tiene un blog en un diario español en el cual sólo escribe notas contra el gobierno Kirchnerista.</p>
<p>En el artículo enlazado Caparrós se extiende de sobremanera en argumentos sobre cómo el Ejercito Argentino no sirve para nada y lo mejor que se podría hacer es eliminarlo. Pero el texto que constituye una cita a su propio libro, está expuesto en el contexto de respuesta a declaraciones que el ministro de defensa Puricelli hiciera el 8 de febrero de 2012. Y además del cierre de las fuerzas armadas, también propone eliminar las fronteras de los países. No explica cómo, el concepto de patria, es generador de violencia.Y atención, si nos limitáramos al plano teórico podría coincidir con Caparrós tanto en una cosa como en la otra, pero dado que las decisiones hay que tomarlas en la vida real, debo decir que me parece un disparate. Muy especialmente, la eliminación del concepto de patria, suena ridícula. En la publicación anterior de su blog, <a href="http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/02/malvinas-famatina-y-otras-yerbas.html">Malvinas, Famatina y otras yerbas</a>, el periodista acude a una artimaña distinta para desvalorizar el reclamo de soberanía. Lo que hace es tratar de utilizar la indiferencia que el poder ejecutivo muestra hacia la explotación minera en la Argentina, como moneda de cambio de soberanía. Como si fuese lo mismo una empresa extranjera que explota el suelo pagando los impuestos, que un grupo de extranjeros viviendo y controlando una porción del territorio nacional. Aún si Caparrós pudiese demostrar la connivencia entre el gobierno y las mineras, esto no invalidaría un reclamo de soberanía justo. Que el poder ejecutivo está obligado a realizar, por orden de nuestra constitución. Luego resume la historia de las islas para argumentar que no había pobladores cuando los ingleses las ocuparon, pero en el mismo texto se contradice. Aunque eso es menor, porque desde el punto de vista político las islas estaban bajo el control de Argentina en 1833. Tal vez Caparrós esté dispuesto a tomar un islote deshabitado en alguna parte del mundo, y declararlo Argentino simplemente porque él está ahí y cuando llegó no había nadie. Finalmente, para no insultar tanto la inteligencia del lector, pasa al viejo y conocido <strong>Argentina también es colonialista</strong>. Pero como ese es un punto en común con otro artículo, voy a tratarlo a continuación.</p>
<h2>Somos todos colonialistas</h2>
<p>Bueno, siempre es necesario ponerle coto a la capacidad de abstracción. Es decir, sabemos que el pensamiento abstracto es necesario para la ciencia, pero cuando discutimos política es menesteroso ponerle un límite. De no hacerlo caeremos siempre en la idealización, y la impracticabilidad de las propuestas. Es cierto que, desde algún punto de vista, todos somos colonialistas. Por su parte, <a href="http://www.buenosairesherald.com/article/90310/the-white-settlers%27-dilemma">James Neilson en The Buenos Aires Herald</a>, se encarga de defender y sustentar los dichos de David Cameron. En su artículo trata a los Argentinos irónicamente de &#8220;ocupas blancos&#8221;. En referencia a que el hombre blanco vino de Europa, y nosotros no somos ni más ni menos que los hijos de esos colonos. Lo cual, a grandes rasgos, es cierto. Neilson se burla de los argentinos que rechazan actualmente la influencia Europea, diciendo que aún no llegaron al punto de hablar, leer y escribir en Guaraní, Quechua o Mapuche exclusivamente.</p>
<p>Este es el único punto relativamente fuerte en los argumentos de Caparrós y Nielson, en contra de la soberanía argentina sobre las islas. Los argentinos somos descendientes de inmigrantes que tomaron este lugar de sus soberanos dueños, los aborígenes americanos. Los exterminaron, o los redujeron a poblaciones minúsculas, y desde entonces nosotros usufructuamos un suelo que tampoco es legítimamente nuestro. Aquí nos debemos una profunda autocrítica, y en especial un cambio en nuestras actitudes hacia las comunidades aborígenes que aún viven en esta zona. Pero éste, aunque más sólido, es un argumento inútil. Porque aplicando ese criterio cualquier pueblo podría ocupar territorios ajenos, con la excusa de que sus actuales ocupantes eventualmente ocuparon ese lugar en ilegítimamente. Sólo tendríamos dos opciones, vivir en una enorme guerra mundial, o trasladar toda la humanidad a Medio Oriente o la India, donde estuvieron las primeras civilizaciones. Está claro que en algún punto de debemos poner el pivote que permita balancear este concepto de legitimidad de la población. Y esa será entonces, también, una tarea pendiente.</p>
<p>Finalmente hay otro punto en común entre las notas de Nielson y Caparrós, ambos sostienen que las islas son un pedazo de tierra yerma y desolada, y sin utilidad alguna. Y en este punto el lector no puede dudar de que lo están tratando de estúpido. Ya que un chico de siete años preguntaría inmediatamente, cómo es posible que algo tan inútil sea al mismo tiempo tan codiciado como para provocar la toma por la fuerza, una guerra y años de conflicto sin resolver. La respuesta verdadera es que ese pedazo de tierra es muy valioso desde el punto de vista estratégico, y por sus recursos naturales. Si no fuese así, Inglaterra lo abandonaría, incluso, sin tomarse el trabajo de repatriar a los Kelpers a Gran Bretaña.</p>
<p>Otro argumento insultante viene de parte de Jorge Lanata, publicado por un periódico inglés, diciendo que &#8220;<em>Tenemos que afrontar el hecho de que hemos perdido la guerra, Malvinas ya no es parte de Argentina</em>&#8220;. Pero el diario que publica esto pertenece a Inglaterra, quien asegura que la isla les pertenecía antes de la guerra de 1982. Aquí lo que no tiene sentido es que Argentina pierda, en una guerra, un territorio que no le pertenece.</p>
<h2>Conclusión</h2>
<p>De esta recopilación de observaciones llego a un interrogante, y no a una conclusión. Me pregunto por qué dos periodistas argentinos como Lanata y Caparrós se toman el trabajo de abogar por los intereses de Inglaterra, y no de Argentina. Porque no tengo dudas de que sus artículos no son reflexiones azarosas y desinteresadas del conflicto, que casualmente los llevaron a escribir lo que cité aquí.</p>
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