“To be, or not to be, that is the question…”
No, definitivamente no es ese el dilema. Al menos en lo que al pensamiento político se refiere, no todo está limitado a ser o no ser. Y en especial, cuando se habla de partidos políticos. Cuando el ser se transforma en creer ciegamente. Los extremos en la política son perjudiciales para las personas y para las instituciones. Por eso es fundamental entender que debe existir un balance y cierto nivel de objetividad.



